Bienvenida al Infierno, Parte 3.

Paola Rivas

von Paola Rivas

Story
Münster, Alemania. 2017

Y ahí estaba yo, mi exmarido y también la trabajadora social. Tuvimos una reunión donde expliqué claramente que de ninguna manera era yo suicida y que todo esto era un gran malentendido. Le comenté de cómo mi exmarido intentaba controlarme y castigarme cada vez que hacía algo que no fuese aprobado por él, y que este día era la tercera vez que teníamos un problema tan grande. También le informé que comencé a tenerle miedo y me sentía insegura estando cerca de él. Que ya había yo denunciado esto a la policía local, pero me ignoraron por mi mal alemán y no había forma de hacer una denuncia en inglés. „¿Cuál fue el problema anterior a este?“, ella preguntó, y empecé a contarle. En el Día del Padre de ese año. Kurt trabajaba todos los días y cuando terminaba, generalmente iría a la casa de algún amigo, no importaba si era entre semana o el fin de semana, pero yo siempre estaba sola en el apartamento con mi bebé todos los días. Los pocos momentos en los que “compartí tiempo con mi esposo” fueron en la cama, cuando él necesitaba mi cuerpo para satisfacer sus necesidades biológicas y cuando dormíamos. Ese día, Kurt había regresado de uno de sus amigos „favoritos“ (con quien había compartido sexualmente a la ex esposa del amigo, y parecía orgulloso de ello). Kurt estaba de regreso en casa, después de haber estado fuera casi todo el fin de semana, y a menos de 5 minutos de su llegada, se enojó conmigo porque le dije que era injusto que él fuera el único que se divertía y él siempre me dejaba sola a pesar de que yo era su esposa y no la niñera. Esta frase fue suficiente para que Kurt comenzara a empacar biberones y ropa de bebé en una bolsa, porque dijo que se llevaría a nuestro bebé con él e iría a la casa de sus padres (a 2 horas de donde vivíamos) y que yo debería quedarme sola con mis cantaletas, porque según él, yo estaba „psicótica“. Era frecuente que me tratara como a un fantasma, sin importarle lo que yo pensara o sintiera. Era como si él disfrutara hiriendome. Mi psicoterapeuta y yo estuvimos de acuerdo en que su comportamiento de él, era claramente narcisista. Kurt quería salir del apartamento con nuestro bebé en brazos y yo no permití que sucediera, no otra vez. Me apretó fuertemente el hombro para aventarme lejos de la puerta de la cocina (tenía moretones por eso). Forcejeamos terriblemente el uno contra el otro, muy triste. El, logró zafarse rompiendo en pedazos la ventana de la cocina, yo aproveché y fuí directo a tomar a mi bebé en brazos y salí por la puerta del apartamento que daba a las escaleras para la calle. Admito haberle gopeado 1 vez en el pecho en legítima defensa, para evitar que saliera él del apartamento con nuestra bebé. Corrí a buscar mis sandalias y mi teléfono, logré encontrar mis llaves, arranqué a nuestro bebé del brazo de él y corrí hacia la calle. Mis piernas temblaban de miedo, caminar era difícil. Pensé en ir a un lugar público donde él no pudiera seguir abusando de mí. Fui a una parada de autobús que estaba cerca, de donde llamé a la policía y pedí ayuda inmediata. Cuando la trabajadora social escuchó lo que le dije, se mostró sorprendida y asombrada, y nos dijo que lo mejor sería comenzar con consultorías lo antes posible, para ver si este matrimonio se podía resolver para mejor o si una separación sería la mejor opción. Desafortunadamente, en esa cita se decidió en contra de mis deseos que Kurt cuidaría de nuestro bebé durante unos días y yo me quedaría sola en el apartamento con el alma destrozada.

© Paola Rivas 2024-02-19

Genres
Biografien
Stimmung
Herausfordernd, Dunkel, Emotional