by Paola Rivas
Se sabe y se dice que despuĂ©s de una tormenta llega la calma. HacĂa meses que yo luchaba contra la intoxicaciĂłn por cortisol, el trastorno de estrĂ©s postraumático, el sobrepeso, el insomnio, las migrañas, la ansiedad, baja autoestima y, obviamente, ningĂşn tipo de interĂ©s en socializar de ninguna manera. SabĂa que cuando uno participa o se involucra en alguna actividad, eventualmente se produce algĂşn tipo de conversaciĂłn informal con alguien, hasta llegar al punto de las preguntas incĂłmodas como: “¿Y a quĂ© te dedicas?, ÂżEstás aquĂ (en Alemania) con tu familia?”.
Tan pronto como respondĂa: “Estoy divorciada, soy madre soltera, no trabajo en este momento debido a enfermedad crĂłnica, mi familia está en MĂ©xico, no les he visto en años”. Entonces supe y tratĂ© de evitar esa “mirada de lástima” y el cambio de voz de la persona que pregunta.
No me gustaba que me vieran con lástima, aunque mi yo racional entendĂa que era una respuesta social y que cuando la gente lo hace no es con mala intenciĂłn, pero aun asĂ no me gustaba. AsĂ que lo que descubrĂ fue que para evitar esta “vergĂĽenza pĂşblica”, de como fue mi propia experiencia personal de mi situaciĂłn en ese entonces, mejor no hablar con gente. EncontrĂ© refugio para lamer y sanar mis propias heridas de separaciĂłn forzada de quien yo pensaba que era “el gran amor de mi vida”, mi esposo a quien realmente yo amaba y por quien hice todo lo que pude, y el hecho de asimilar lo que habĂa yo evitado conscientemente durante 31 años en mi pais, ser madre soltera. No sĂłlo por el estigma social, sino porque es bien sabido que un boleto a la maternidad soltera es un viaje largo, pesado, costoso, solitario y nada fácil. Pero bueno… La vida es eso que pasa mientras nosotros hacemos planes, Âżno? Aceptar las cosas que no podĂa cambiar fue ciertamente amargo, pero parecĂa la forma más saludable de lidiar con mi realidad en ese entonces. Al final, no tuve tiempo de sentir lástima o autocompasiĂłn por mĂ misma y, de una forma u otra, necesitaba encontrar una manera de seguir funcionando y cuidar y proveer para mi pequeña.
De repente, la realidad me dio bandejazo de agua frĂa y comencĂ© a dimensionar las muchas maneras en que necesitaba crecer para prosperar y seguir a flote. Cualquier pequeño fracaso podrĂa significar perder a mi hija, ya que estaba bajo el yugo de mi fĂşrico ex esposo, con su lupa sobre mĂ, todavĂa guardando rencor y aparentemente su nuevo pasatiempo era preparar para mĂ el campo desconocido de “cĂłmo ser un adulto funcional en Alemania”, para que yo fracasara. Esta paranoia me mantuvo en un estado de alerta y miedo profundo del que provenĂa mi ansiedad y mi tic en el ojo. AsĂ que fue un nuevo episodio de “arranca tu propia piel y hazte una más gruesa”. Sin embargo, debo expresar mi profundo agradecimiento al sistema alemán de Ayuda Social, que ha sido de gran ayuda para que mi hija y yo pudiĂ©ramos tener un techo sobre nosotros y una manera de sobrevivir. Me siento muy agradecida y consciente de todas las cosas buenas que despuĂ©s de esta tormenta de la vida todavĂa pude conservar: paciencia, fuerza de voluntad, mentalidad de crecimiento.
© Paola Rivas 2024-10-05